Una cinta de andar se mide por una sola pregunta: ¿la usas de verdad? Los aparatos que hay que montar antes de cada uso, que hacen ruido o que limitan la zancada acaban en un rincón al cabo de tres semanas. Por eso importa menos la velocidad máxima que la altura del equipo, el ancho de la superficie de marcha y el nivel sonoro.
Nuestra cinta de andar está construida pensando justo en esos tres puntos: superficie de marcha de 42 × 100 cm para una zancada que resulta natural, 13 cm de altura para guardarla bajo la cama o el escritorio y hasta 40 dB en funcionamiento. A esto se suma una inclinación de hasta 4°, para que andar se convierta en entrenamiento, y una función de vibración que hace innecesario un segundo aparato. La alfombrilla antideslizante a medida está incluida: mantiene el aparato en su sitio y amortigua lo que de otro modo llegaría al suelo.